Un ambiente natural de excepción

Patologías asociadas con el frío

Problemas y malestares debidos a la temperatura

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Congelamiento:

con el fin de conservar el calor, necesario para los órganos internos principales indispensables para vivir, nuestro cuerpo sacrifica sus zonas periféricas que, para ser calentadas, requieren un mayor desgaste de energía (de consecuencia, de calorías): dedos de los pies, de la mano, punta de la nariz, orejas.

El frío provoca una contracción de los vasos capilares y una neta reducción de la cantidad de sangre que llega a los tejidos que se enfrían sensiblemente. Atención: el uso de calzado angosto o de un par doble de calcetines, a menudo, causa el congelamiento de los pies: apretando los dedos, éstos no tienen la posibilidad de moverse y activarse (efecto "bomba" que cada contracción muscular comporta) y la circulación ralentiza favoreciendo el descenso de temperatura.

Los capilares, de tal modo, se dañan y, desde su interior, sale una pequeña cantidad de plasma que obstaculiza la llegada de oxígeno a los tejidos. Además, el agua presente en las células se transforma en pequeñísimas agujas de hielo que lesionan los tejidos.

Los síntomas principales son:

  • dolor u hormigueo inicial, posterior reducción de la sensibilidad táctil (y disminución del dolor) con pérdida de color y fuerte enfriamiento (congelamiento de I grado);
  • aparición de ampollas de color rojo violáceo que se rompen fácilmente dejando una llaga superficial (congelamiento de II grado).

Cómo intervenir:

  • Llamar a los primeros auxilios;
  • No frotar o masajear la zona (riesgo de aumentar las lesiones en los tejidos);
  • No aplicar pomadas o polvos, que son generalmente inútiles y, a menudo, dañinas;
  • No hacer caminar al herido si el congelamiento afecta los miembros inferiores: el recongelamiento de una parte del cuerpo que se ha revascularizada crea daños gravísimos; además, si no hay circulación, ésta no se reactiva con el movimiento.
  • Sacar la ropa húmeda o que aprieta la parte del cuerpo interesada;
  • Calefactar gradualmente (¡jamás rápidamente!) la parte del cuerpo congelada con compresas calientes o por inmersión en agua a una temperatura comprendida entre los 38° y 42°;
  • Cubrir las llagas y las ampollas con gasas estériles y vendar sin apretar.

Hipotermia:

es el descenso general de la temperatura corporal y no sólo de una parte del mismo. En este caso, el frío causa una contracción de los vasos sanguíneos de todos los órganos que, ante la falta de sangre, sufren lesiones afectando su funcionamiento.  Un estado prolongado de hipotermia causa, a menudo, la muerte del herido.

Además del viento y de la humedad, causa también congelamiento, la hipotermia puede favorecerse por:

  • Cansancio físico;
  • Escasa alimentación;
  • Abuso de bebidas alcohólicas.

Los síntomas principales son:

  • Sensación de gran cansancio físico;
  • Entorpecimiento psíquico (somnolencia invencible) y estado de confusión mental;
  • Temperatura corporal muy baja;
  • Palidez intensa;
  • Respiración muy lenta;
  • Frecuencia cardíaca disminuida (hasta 30-40 pulsaciones por minuto).

Atención: no suministrar bebidas alcohólicas y no masajear al herido

Cómo intervenir:

  • Llamar los primeros auxilios;
  • Aislar al accidentado del suelo;
  • Calentar lentamente y de modo gradual el cuerpo a partir del pecho, asociando el calentamiento externo a aquel interno con bebidas calientes (sólo si el accidentado está consciente).