Proyecto au Tour du Mont-Blanc

Las heridas

Infecciones, hemorragias internas y externas, como curar una lesión en la montaña

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Hemorragias externas

La hemorragia es el fenómeno consecuente a una lesión de tejidos donde se pierde sangre de los vasos sanguíneos; se llama externa cuando la herida es visible y la sangre surge en la superficie y al exterior del cuerpo.

La hemorragia externa puede ser arterial o venosa.

El primer caso es muy peligroso porque provoca una pérdida de sangre abundante y rápida y se reconoce por el color rojo vivo de la sangre y por la intensidad de la salida del líquido.

Cómo intervenir:

  • Llamar a los socorristas;
  • Comprimir la parte anterior de la herida con dos dedos y después aplicar un paquete de gasa estéril fajada con fuerza para que la zona que sangra sea comprimida;
  • Utilizar el lazo hemostático sólo si la venda compresora es ineficaz y sólo si se conoce su procedimiento.

El segundo caso se reconoce porque la sangre es de color rojo oscuro y la pérdida es menos rápida y abundante.

Cómo intervenir:

  • En general, es suficiente un vendaje compresor en la zona que sangra.

Hemorragias internas

Son la consecuencia de la lesión de vasos sanguíneos situados en profundidad sin que se produzcan pérdidas de sangre hacia el exterior. En general, su individuación es bastante difícil salvo que la lesión no sea cercana a órganos en comunicación con el exterior (pulmones, riñones, estómago).

Los síntomas más importantes son:

  • Palidez intensa;
  • Pulso difícil de percibir con frecuencia elevada;
  • Sensación de desmayo si se trata de estar en pie;
  • En los casos graves, pérdida de conocimiento.

Atención: se trata de síntomas comunes a otras situaciones, por lo tanto, en caso de hemorragia interna llamar inmediatamente a los socorristas porque la inmediatez de intervención es esencial.

Infecciones

Se trata de la penetración y multiplicación de microorganismos como virus y bacterias en el cuerpo humano; puede surgir como consecuencia de una herida cuando los tejidos entran en contacto con los agentes infectantes.

Cómo intervenir:

  • Desinfectar la herida vertiendo sobre la misma abundante desinfectante: agua oxigenada (no causa dolor, hirviendo lleva a la superficie los pequeños cuerpos extraños eventualmente penetrados en el tejido), tintura de yodo, agua bórica, merbromina, polividona yodada... Posiblemente no usar el alcohol que provoca dolor y daña los tejidos;
  • Cubrir la herida con gasas estériles y fijarlas del mejor modo posible.