El Monte Blanco

La radiación

Los rayos UVA, UVB y los riesgos para el excursionista

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Rayos UV

El daño de los rayos solares y, en particular, de los rayos ultravioleta generalmente se subestima; su efecto sobre el ADN de las células cutáneas puede favorecer el desarrollo de tumores en la piel (p.e. melanoma) y de otras enfermedades dermatológicas, además de causar problemas a los ojos, como conjuntivitis, ceguera de nieve, quemadura de la córnea, fuerte lagrimeo, fotosensibilidad.

Las horas de mayor riesgo son las centrales (desde las 11 hasta las 14) de los días cercanos al solsticio de verano (21de junio); en esta fase, los rayos solares, en nuestras latitudes, impactan en la superficie terrestre con una ángulo próximo a los 90° atravesando una porción de la atmósfera más delgada respecto de la norma y sufriendo un efecto de filtro más modesto. Además, la intensidad de la radiación aumenta un 7% cada 1000 metros de altura, a causa del creciente enrarecimiento del aire, el cual, sobre todo en la montaña, puede determinar una gran diferencia en las condiciones durante el arco del día.

Otro factor que se debe tener en cuenta es la presencia de nieve y hielo en el suelo que puede aumentar la intensidad de la radiación hasta un 100%, gracias a la capacidad que tienen para reflejar los rayos solares.

Cómo intervenir:

  • Usar anteojos con filtro UV;
  • Usar siempre crema solar con protección UV alta;
  • Evitar la prolongada exposición directa de la piel al sol (no dormirse o acostarse para tomar sol);
  • Prestar atención a las zonas del cuerpo más sujetas a la radiación (rostro, orejas, cuero cabelludo, manos).