El Monte Blanco

Enfermedades, malestar y otros problemas

Apunamiento, tétano, accidente por electrización y otros riesgos para la salud del excursionista

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Apunamiento

Malestar que se presenta cuando se realizan ascensos en cota demasiado rápido y se manifiesta inicialmente con cefalea que, asociada a síntomas como la anorexia (pérdida del apetito), náuseas o vómitos, fatiga y astenia, mareos o sentido de aturdimiento, insomnio e irritabilidad, debe inducir inmediatamente a sospechar el diagnóstico.

Cómo intervenir:

  • El primer remedio que es también el más eficaz es el descenso de altura, principalmente en el caso que se aproxime la noche: es fundamental, en efecto, dormir a cotas inferiores a aquella máxima alcanzada durante la jornada;
  • Otra medida útil puede ser, seguir una dieta de alto contenido de carbohidratos, alimentos capaces de garantizar un aporte de energía y oxígeno mayor de cuanto lo hagan los lípidos y las proteínas;
  • Es importante asumir una buena cantidad de líquidos para reintegrar los consumos metabólicos;
  • En los casos más graves es necesario recurrir a los cuidados médicos.

Tétano

Enfermedad también hoy casi incurable para la cual es importante realizar la prevención apropiada. Se contrae mediante el contacto con las esporas del bacilo del tétano (microorganismos típicos del intestino de los herbívoros) que se pueden encontrar en los terrenos abonados, lodos, astillas de madera o hierro oxidado. Para reproducirse este microorganismo escoge, principalmente, heridas sucias y mal desinfectadas y la enfermedad que deriva de la misma ataca el sistema nervioso, determinando una contractura dolorosa de los grupos musculares que puede provocar parálisis respiratoria.

Cómo intervenir:

  • La prevención es el único instrumento eficaz: verificando la fecha de la última vacuna (obligatoria cada 10 años) y sometiéndose al ciclo de inyecciones de refuerzo.

Accidente por electrización

La descarga eléctrica provocada por la caída de un rayo puede provocar diferentes daños al hombre: quemaduras, contracciones musculares involuntarias violentas, fracturas, fibrilación ventricular (alteración del ritmo cardíaco - paro cardíaco). En los casos más graves de paro cardiorrespiratorios es necesario intervenir inmediatamente a través del masaje cardíaco y respiración artificial (se aconseja seguir un curso específico de Basic Life Support - B.L.S.):

Estado de shock

Se trata de una situación grave y frecuente en los traumatizados, caracterizada por el hecho de que los diferentes órganos entran en un estado de sufrimiento a causa de un flujo reducido de sangre: se verifica a menudo en caso de hemorragia interna o externa, graves traumas múltiples también sin hemorragias evidentes.

Los síntomas más importantes son:

  • Palidez y sudor frío;
  • Frecuencia cardíaca muy frecuente pero de débil intensidad;
  • Respiración frecuente pero superficial;
  • Estado de agitación o, a veces, somnolencia.

Cómo intervenir:

  • Llamar los primeros auxilios;
  • Tratar de aliviar el dolor (que aumenta el shock);
  • Evitar el enfriamiento;

Transportar al herido posiblemente con los miembros inferiores alzados y la cabeza hacia atrás (facilitando la aportación de sangre y oxígeno al cerebro).

Mordedura de serpiente

Es un hecho de modesta peligrosidad, a menudo sobrestimado. La dosis de veneno inyectada por el animal es, en el peor de los casos, la mitad de la cantidad letal para un adulto (existen mayores riesgos para los niños y para las personas en mal estado de salud).

El antídoto (suero antiofídico), que en un tiempo se aconsejaba tener siempre con uno, hoy se usa sólo en casos esporádicos y exclusivamente por personal médico (dado el elevado riesgo de shock anafiláctico y dada la dificultad de reconocer la mordida de serpiente de aquella de víbora. Los efectos del veneno llegan al máximo después de 3 o 4 días de la mordida, generalmente, se dispone de un margen suficiente de tiempo para intervenir. Los factores que influyen la gravedad de la situación son:

  • La concentración del veneno (menor en otoño y a poca distancia de una mordedura anterior);
  • La vascularización de la zona afectada (mayor riesgo si la mordedura se produce cerca de las arterias, cuello, rostro, muslos... - menor riesgo para las zonas periféricas - pies, manos...);
  • Presencia de bacterias en los dientes del animal;
  • Actividad motriz del herido después de la mordedura (limitar mejor al máximo los movimientos para no favorecer la actividad vascular que aceleraría la difusión del veneno).

Cómo intervenir:

  • NO cortar el tejido herido: dadas las pequeñas dimensiones de los dientes de la víbora, las posibilidades que el veneno haya entrado en circulación son bastante escasas. La incisión podría, al contrario, favorecer el contacto con la sangre y comprometer una situación no grave.
  • Esterilizar la zona afectada;
  • Vendar e inmovilizar la región de la parte del cuerpo afectada para desacelerar la actividad circulatoria;
  • Si quien ha sufrido la mordedura es un niño menor de 7-8 años, se aconseja un rápido transporte al hospital.

Calambres

Son espasmos musculares de uno o varios músculos; pueden durar también más de 10 minutos y provocar un entumecimiento de varios días de duración.

El calambre se desarrolla, de consecuencia, por un desequilibrio de la relación entre las sales minerales y los líquidos extracelulares (por ejemplo, falta de potasio, calcio, magnesio y sodio) y es favorecido por la alta temperatura externa, la escasa oxigenación del tejido muscular y el cansancio. En esta situación, el músculo se contrae involuntariamente, a menudo, también de modo doloroso.

Cómo intervenir:

  • Según la localización de la contracción, disponer el sujeto de modo tal de alargar la franja muscular afectada;
  • El masaje es menos eficaz y, una vez terminado el episodio agudo, favorece el dolor residual;
  • Ingerir líquidos azucarados (máximo 7% del volumen) y que contengan Cloruro de socio (NaCI - sal de cocina, un gramo por litro.